Arandanos

Arandanos

Los arándanos constituyen un grupo de especies del género Vaccinium de la familia de las Ericáceas, generalmente nativas del hemisferio norte. Actualmente es uno de los frutales comerciales más recientemente domesticado y se tienen disponibles gran cantidad de variedades de este frutal, las cuales son el resultado del cruzamiento de varias especies del género Vaccinium, adaptadas a distintas condiciones ambientales. El primer híbrido de arándano fue obtenido en 1908 por Frederick Coville a través de cruzamientos y posterior selección de las progenies obtenidas. Posterior al trabajo de Coville se agregaron varias universidades de los EE. UU. y oficinas de la USDA en diferentes estados formando una red que contribuyó a extender el cultivo comercial de arándanos y su adaptación a diferentes ambientes (suelo y clima), asimismo ayudó a mejorar la productividad y calidad del cultivo.

Hoy día el cultivo de arándano se encuentra extendido en países como China, Japón, Chile, Nueva Zelanda, Argentina, México, entre otros. Inicialmente las nuevas zonas de producción introdujeron variedades aunque, después de un tiempo, se han especializado en la producción de aquellas adaptadas y que cuentan con aceptación en el mercado. Los programas de mejoramiento en cada uno de los países en donde se encuentra el cultivo de arándano tienen como objetivo obtener variedades con mayor productividad y calidad organoléptica bajo sus propias condiciones edafoclimáticas. La generación de nuevas variedades ha abierto una oportunidad de negocio para muchas instituciones y empresas en la agricultura moderna. Las características que se han buscado mejorar en el arándano son: firmeza, tamaño de fruto, período más corto a cosecha, mayor vigor, resistencia a plagas y enfermedades, mayor rendimiento y calidad.

En la actualidad se está trabajando para producir variedades partenocárpicas (sin semillas), con lo que no se requerirá de variedades polinizantes. Sin embargo, el costo para su obtención ocasiona que el productor deba pagar por ellas a las empresas o institutos obtentores de las nuevas variedades.

Origen

El arándano es una planta muy antigua de origen desconocido, que crece espontáneamente en el norte de Europa, Asia y América; y se pueden ver en estado silvestre en márgenes de caminos o torrenteras. Hay quien la considera originaria de Europa, norte de África, Cáucaso y Asia septentrional. En España está muy difundido en los bosques claros de las zonas montañosas. El principal continente productor es Norteamérica, con un 96% de la producción mundial. Europa produce aproximadamente un 4%, mientras que el resto de los continentes no dan producciones destacables.

Estas frutas crecen en terrenos húmedos y en algunos casos, como el pacharán, se pueden encontrar a 1.500 metros de altitud. Maduran durante los meses de verano y otoño. Actualmente, se cultivan especies con fines comerciales, por lo que es fácil encontrarlas en mercados especializados.

Descripción

– Raíz: El sistema radical es superficial, situándose el 80% de éste en los primeros 40 cm, tiene raíces finas y fibrosas que se caracterizan por la ausencia de pelos absorbentes. Entre las raíces y la parte aérea se encuentra la corona, que tiene la capacidad de emitir brotes. En la mayoría de los casos se asocia de forma natural con una micorriza formando una simbiosis, traduciéndose ésta en un mayor desarrollo vegetativo. Es sensible al encharcamiento en suelos pesados.

– Hojas: Simples, alternas, cortamente pediceladas, forma elíptico-lanceoladas de unos 5 cm de longitud, caducas, de un color verde pálido a muy intenso según cultivares, ligeramente dentadas y finamente nerviadas por el envés. Es típica la coloración rojiza que adquieren en el otoño.

– Flores: Axilares o terminales, en racimos de 6 a 10 en cada yema, sépalos persistentes, corola acampanada blanca con tonos rosas en algunos cultivares, formada por 4-5 pétalos fusionados, 8 a 10 estambres con anteras aristadas o no, prolongadas en tubos terminales con una abertura en el ápice, un pistilo simple, ovario ínfero, de 4 a 10 lóculos. El número de yemas de flor que puede desarrollarse en una rama de un arbusto del grupo “highbush” parece estar relacionado con el grosor de la rama, con el cultivar, así como por la influencia de varios reguladores de crecimiento.

– Fruto: Es una falsa baya esférica de 1 a 3 cm de diámetro, con un peso de 0,5 a 4,0 g y varias semillas en su interior, 20 a 100, cuyo número está relacionado de forma positiva con el tamaño del fruto. Los frutos, a medida que maduran, pasan por distintos grados de color, adquiriendo el tono azul característico al finalizar la maduración. A su vez, la epidermis del fruto está cubierta por secreciones cerosas, que le dan una terminación muy atractiva. Los frutos más cercanos a las ramas son más grandes que los distales, y su tamaño se ha relacionado también con el vigor de la rama, es decir, ramas más vigorosas generalmente producen frutos mayores. Además, los primeros frutos maduros de un cultivar a menudo son mayores que los que se recogen más tarde. Dos características comercialmente relevantes del fruto son: la cicatriz que queda al desprenderse el pedúnculo, que debe ser pequeña y seca a fin de dificultar la acción de los patógenos, y la firmeza, que está muy relacionada con el grosor de la epidermis.

Tipos

Lowbush
Son arbustos pequeños que van de 30 a 50 cm y pertenecen principalmente a la especie V. angustifolium. Tienen un crecimiento rizomatoso y frutos pequeños de buen sabor. Se localizan en regiones muy frías, llegando a tolerar hasta – 35 °C y que al menos requieren de 1,000 horas frío para su desarrollo floral normal. En los últimos años este tipo de arbustos han sido sometidos a mejoramiento genético a partir de los cuales se obtuvieron las variedades comerciales «Early Sweet» y «Bloodstone».

Northern Highbush
Grupo de variedades adaptadas a bajas temperaturas y con requerimientos de horas frío para florecer de entre 650 hasta 1,200 horas frío. Normalmente se plantan en latitudes mayores a los 45 grados, soportando temperaturas inferiores a los -20 °C cuando se encuentran en reposo las plantas y llegando a tener alturas de entre 1.5 a 7 m. Son el grupo de variedades más cultivadas en el mundo y han sido desarrolladas a partir de dos especies V. corymbosum y V. australe. Existen más de 100 variedades, algunas de estas son: «Aurora», «Elliott», «Toro», «Ozarkblue», «Duke» y «Bluecrop». Se caracterizan por tener una producción concentrada de floración y cosecha a diferencia de otras variedades. El fruto de esta variedad es grande, con poca semilla, de piel muy fina y la pulpa de todas ellas es blanca.

Intermediate Highbush
Contempla a las variedades que no exceden 1.5 m de altura. Obtenidos de cruzas entre V. corymbosum y V. angustifolium. Tolerante a temperaturas bajas y con requerimientos de horas frío por debajo de las 550 horas. Algunas variedades son: «Friendship», «Northblue», «Sunrise» y «Chippewa». Normalmente se plantan en latitudes de entre 35 y 40 grados donde no hay inviernos tan extremos y pueden sobrevivir perfectamente. Se desarrollan en zonas particularmente del sur de EE. UU. como California, zona centro de Chile, la zona sur de Europa, norte de España, sur de Francia, lugares donde los inviernos no son tan duros.

Southern Highbush
Híbridos logrados por cruzamiento, principalmente, de V. corymbosum, V. elliottii, V. ashei y V. darrowi. Están adaptados a climas más templados, soportando temperaturas más elevadas con requerimientos de entre 200 y 600 horas frío. Son variedades propias para latitudes bajas que van de 28 a 35 grados donde los inviernos raramente bajan de 7 °C bajo cero. Su principal zona de cultivo está en Florida, Georgia del sur, norte de Chile, zona sur de España y actualmente en el norte de África. Son variedades que se comportan como tempranas, la mayoría de ellas tienen un periodo de cosecha bastante extendido, tienen una floración y brotación muy precoz, así como temprana por lo cual una helada primaveral fuera de tiempo tiene mucho riesgo de dañar las flores. Algunas variedades son; «O’Neal», «Biloxi», «Emerald», «Jewel», «Misty», «Sharpblue» y «Star». En México la variedad más cultivada es «Biloxi», la cual tiene un hábito de crecimiento erecto y vigoroso, además de ser muy productiva. Sus frutos son de tamaño medio, precoces en su maduración, con buen color, firmeza y sabor. Por su precocidad en su floración necesita protección a heladas en primavera.

Rabbiteye
Este grupo pertenece a la especie V. ashei, los cuales son arbustos vigorosos que pueden alcanzar de 5 a 6 metros de altura. Son más vigorosos que los Highbush soportando pH de suelos más altos, temperaturas más elevadas respecto a los otros grupos, además de tolerar condiciones de sequía. El fruto es más pequeño y la calidad no es tan buena como la que tienen los otros grupos varietales. Han sido reemplazados por los Southern highbush. Requieren de entre 350 a 600 horas frío. Se cultivan principalmente en Georgia y Florida, donde algunas de las variedades de este grupo son «Climax», «Premier», «Tifblue» y «Alapaha». La elección de una u otra variedad dependerá primeramente de las condiciones climáticas imperantes y del suelo (en el caso de tener la plantación en suelo). En segundo lugar, se debe que tener en consideración aquellas variedades que tengan requerimientos edafoclimáticos similares a la zona donde se planea establecer. Así mismo, es importante conocer el período de cosecha, la calidad de la fruta y el mercado de destino, en este último haciendo referencia a los meses donde se tenga mayor demanda.

Propiedades

Estas pequeñas bayas están consideradas como una de las frutas con mayor contenido en antioxidantes. El arándano se incluye dentro de los conocidos como frutos del bosque.

Estas bayas son ricas en flavonoides como los antocianinas, unos antioxidantes con efectos muy positivos en nuestro organismo. Pero además son fuente de vitaminas C, A y E (con acción antioxidante) y del grupo B.

Beneficios

1. Contra el síndrome metabólico: El consumo de arándano silvestre (2 tazas por día) durante 8 semanas logró regular los factores que favorecen el síndrome metabólico, lo que reduciría la necesidad de medicación y la intervención médica, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Maine.

Ricos en polifenoles
La dieta con esta fruta a largo plazo puede ayudar, según los científicos, a mejorar las patologías asociadas al síndrome metabólico. Se llama así a un grupo de factores de riesgo de sufrir una enfermedad coronaria y está integrado por la obesidad, la diabetes, la hipertensión y el colesterol alto.

2. Mejoran las defensas: Los arándanos podrían fortalecer el sistema inmunitario. Investigadores de la Universidad Estatal de Oregón hallaron que tienen un compuesto conocido como derivados de estilbeno, que funcionan junto con la vitamina D y pueden cuidar las defensas del organismo, disminuyendo el riesgo de sufrir enfermedades.

3. Bajan el colesterol: En un estudio realizado por el Servicio de Investigación Agrícola (ARS) se preparó una dieta que incluía las cortezas de arándanos y se la probó con ratones de laboratorio. Los resultados mostraron niveles más bajos de colesterol en la sangre, y pronto se harán las mismas pruebas en humanos.

4. Frenan la diabetes: Los arándanos reducen el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en un 26% en comparación al 2% que logran reducirla consumir 3 porciones de cualquier otra fruta entera. No obstante, el jugo de esta fruta rica en antioxidantes parece no tener el mismo efecto. El estudio fue publicado en British Medical Journal en 2013.

5. Agilizan el cerebro: Los arándanos aportan su gran poder antioxidante. Un suplemento llamado NT 020 que contiene arándanos, té verde y vitamina D3 mejora la función cognitiva en adultos mayores, aumentando la velocidad para procesar la información, según un nuevo estudio de la Universidad del Sur de Florida, EE.UU.

6. Alivian la cistitis: Las infecciones urinarias son muy desagradables, pero ahora tienes un nuevo aliado para derrotarlas: el jugo de arándano rojo americano, una alternativa eficaz a los antibióticos para el tratamiento y prevención de este mal, según estudio del Hospital Universitario Quirón de Madrid y el General Universitario de Valencia, en España.

Valiosas pruebas
El consumo de 118 mg diarios redujo un 75% las infecciones urinarias después de 3 meses de ingesta y hasta en un 93% tras 6 meses de consumo. Las proantocianidinas (PAC), una sustancia presente en la fruta, crea una fina capa sobre las paredes de los tejidos e impide que ciertas bacterias se adhieran a las vías urinarias.

7. Te hacen más inteligente: Comer arándanos ayuda a mantener la agudeza mental y disminuir la pérdida de memoria, según una investigación del Brigham & Women’s Hospital, en Boston. Los científicos encontraron que sus compuestos antiinflamatorios y antioxidantes pueden retrasar alrededor de 2.5 años el deterioro cognitivo.

8. Bajan la presión arterial: Súmalos al desayuno, la merienda o cómelos como finos bocadillos, porque quienes comen una porción de arándanos a la semana, tienen 10% menos de posibilidades de desarrollar hipertensión. Así lo comprobó un estudio de las universidades de East Anglia y Harvard.

9. Combaten los resfriados: No sólo son ricos en sabor, sino también en vitaminas A, B y C, que ayudan a fortalecer el sistema inmunológico y a combatir las infecciones. La vitamina C te ayudará a evitar los molestos resfriados y a aliviar los síntomas gripales.

10. Mejoran la digestión y la vista: Tiene un buen antecedente en el uso medicinal. La fruta seca ha sido popular para el tratamiento sintomático de la diarrea y alivio tópico de inflamaciones de la membrana mucosa y para una variedad de trastornos oculares, incluidos la poca visión nocturna, la fatiga ocular y la miopía. Fuente: Natural Standard.