Vid

Vid

La uva o grano de uva es el nombre que recibe el fruto que crece formando racimos de la vid común o vid europea. Pertenece al género Vitis de la familia de las Vitáceas, que incluye unas 600 especies de arbustos, por lo general trepadores y que producen frutos en baya, propios de países cálidos y tropicales. Dentro del género Vitis se incluyen unas 20 especies cultivadas por sus frutos y algunas por sus hojas que se consumen como cualquier verdura. Las uvas, son pequeñas y dulces. Se comen frescas o se utilizan para producir mosto, vino y vinagre. La uva es la fruta que tiene grandes características que ayudan a purificar la sangre y el organismo, eliminando las toxinas. Las ayudas para eliminar líquidos conservados, previenen el estreñimiento, estimulan la circulación venosa, limpian el hígado y favorecen el buen estado de la piel.

Origen

La vid es una de las primeras plantas que cultivó el hombre, motivo por el cual ha jugado un papel trascendental en la economía de las antiguas civilizaciones. Tras la mitificación del vino por parte del cristianismo, el cultivo de la vid experimentó un gran auge que ha perdurado hasta nuestros días. De hecho, la mayor parte de la producción de uva se destina a la elaboración de los distintos tipos de vino (blanco, rosado y tinto) y otras bebidas (mosto, mistelas, moscatel). En Europa, la uva se cultiva desde tiempos prehistóricos, tal y como lo demuestran las semillas que se han hallado en yacimientos arqueológicos de la edad del bronce de Suiza, Italia y en tumbas del antiguo Egipto. Los botánicos sitúan el origen de la uva cultivada en Europa en la región asiática del mar Caspio, desde donde las semillas se dispersaron hacia el oeste por toda la cuenca mediterránea. Los antiguos griegos y romanos cultivaban la vid y ambas civilizaciones desarrollaron en gran medida la viticultura. Los últimos continuaron con esta práctica y extendieron el cultivo de vides por todo su territorio colonial. A partir del año 1800 comienza el cultivo de vides protegidas con vidrio en los países fríos, de manera que aumentó notablemente la calidad de las uvas producidas. Más adelante comenzaron a construirse invernaderos provistos de calefacción para el cultivo de las vides.

Fueron los colonos españoles los que introdujeron la vid en América del Norte, desde donde se extendió por todo el continente, pero el intento fracasó a consecuencia de los ataques de parásitos y las enfermedades. Como resultado de ello, a finales del siglo XIX la explotación de la vid en Europa sufrió un gran golpe tras la contaminación por un insecto americano llamado filoxera. En 30 años se propagó la plaga por todos los viñedos y éstos estuvieron a punto de desaparecer, lo que obligó a adoptar las vides americanas resistentes a la plaga como patrones de la vid europea, y se obtuvieron variedades resistentes, fruto de la hibridación de ambos tipos de plantas. Hoy en día, la vid se cultiva en las regiones cálidas de todo el mundo, siendo los mayores productores: Australia, Sudáfrica, países de Europa como Italia, Francia, España, Portugal, Turquía, Alemania, Austria y Grecia y en el continente americano, los mejores viñedos del continente se encuentran en California, Chile y Argentina. Normalmente en zonas de clima de tipo mediterráneo.

Descripción

– RAÍZ: Procedente de la radícula de la semilla. Desarrolla una raíz principal y pivotante. De ésta saldrán las secundarias y de éstas, las terciarias y así sucesivamente; con el paso de los años la raíz principal pierde su preponderancia y las secundarias y terciarias adquieren mayor importancia y desarrollo relativo. Este tipo de plantas procedentes de semilla sólo se utilizan para mejora genética o para obtención de nuevas variedades.

– TALLO: Es de aspecto retorcido, sinuoso y agrietado, recubierto exteriormente por una corteza que se desprende en tiras longitudinales. Lo que se conoce como corteza, anatómicamente corresponde a diferentes capas de células que son, del interior al exterior, periciclo, líber, súber, parénquima cortical y epidermis.

– BRAZOS O RAMAS: Son los encargados de conducir los nutrientes y repartir la vegetación y los frutos en el espacio. Al igual que el tronco también están recubiertos de una corteza. Los brazos portan los tallos del año, denominados pámpanos cuando son herbáceos y sarmientos cuando están lignificados.

– PÁMPANO O SARMIENTO: El Pámpano es un brote procedente del desarrollo de una yema normal. El pámpano porta las yemas, las hojas, los zarcillos y las inflorescencias. Al principio de su desarrollo, los pámpanos tienen consistencia herbácea pero después comienza a sufrir un conjunto de transformaciones que le van a dar perennidad, comienzan a lignificarse, a acumular sustancias de reserva. El pámpano es un tallo constituido por una sucesión de nudos zonas hinchadas y entrenudos espacio entre nudo y nudo.

– LAS HOJAS: Las hojas están insertas en los nudos. En general son simples, alternas,dísticas con ángulo de 180º. Compuestas por pecíolo y limbo.

– LAS YEMAS: Insertas en el nudo, por encima de la axila de inserción del peciolo. Hay dos yemas por nudo: la yema normal, más gruesa que se desarrolla generalmente en elciclo siguiente a su formación, y la yema pronta o anticipada que puede brotar el año desu formación, dando nietos de menor desarrollo y fertilidad que los pámpanos normales.

– LOS ZARCILLOS: Los zarcillos son estructuras comparables a los tallos. Pueden ser bifurcados, trifurcados o polifurcados. Con función mecánica y con la particularidad de que sólo se lignifican y permanecen, los zarcillos que se enrollan. Tienen una función de sujeción o trepadora.

– INFLORESCENCIA: La inflorescencia de la vid se conoce con el nombre de racimo, es un racimo compuesto racimo de cimas. El racimo es un órgano opositifolio, es decir, se sitúa opuesto a la hoja. La vid cultivada lleva de uno a tres racimos por pámpano fértil. Lo normal son dos racimos y rara vez salen cuatro. El racimo está formado por un tallo principal llamado pedúnculo hasta la primera ramificación. La primera ramificación genera los denominados hombros o alas, éstas y el eje principal o raquis, se siguen ramificando varias veces, hasta llegar a las últimas ramificaciones denominadas pedicelos que se expansionan en el extremo constituyendo el receptáculo floral que porta la flor. Dos ramificaciones consecutivas forman un ángulo de 90º. Al conjunto de ramificaciones del racimo se le denomina raspón o escobajo.

– LA FLOR: Las vides cultivadas por sus frutos son, por lo general, hermafroditas. Se trata de una flor poco llamativa, de tamaño reducido, de unos 2 mm de longitud y color verde. La flor es pentámera, formada por:

* Cáliz: constituido por cinco sépalos soldados que le dan forma de cúpula.
* Corola: formada por cinco pétalos soldados en el ápice, que protege al androceo y gineceo desprendiéndose en la floración. Se denomina capuchón o caliptra.
* Androceo: cinco estambres opuestos a los pétalos constituidos por un filamento y dos lóbulos (tecas) con dehiscencia longitudinal e introrsa. En su interior se ubican los sacos polínicos.

– EL FRUTO: Es una baya de forma y tamaño variables. Más o menos esférica u ovalada, y por término medio de 12 a 18 mm de diámetro. Se distinguen tres partes:

* Hollejo (epicarpio): es la parte más externa de la uva y como tal, sirve de protección del fruto. Membranoso y con epidermis cutinizada, elástico.
* Pulpa (mesocarpio): representa la mayor parte del fruto. La pulpa es translúcida a excepción de las variedades tintoreras (acumulan aquí sus materias colorantes) y muy rica en agua, azúcares, ácidos (málico y tartárico principalmente), aromas, etc.
* Pepitas: las pepitas son las semillas rodeadas por una fina capa (endocarpio) que las protege. Son ricas en aceites y taninos. Están presentes en número de 0 a 4 semillas por baya. A la baya sin semillas se la denomina baya apirena.

Tipos

Existen multitud de variedades de uva, que se pueden clasificar en uvas para mesa, para pasas, para la obtención de mostos, para enlatados y para vinificación. Dentro de este último grupo se recoge el mayor número de variedades, ya que la producción de vino es el principal uso de la vid. A su vez se distinguen uvas tintas y blancas, según el vino que den. Las diferentes variedades de uva se pueden clasificar según el uso al que estén destinadas:

Uvas para mesa
Estas variedades son destinadas al consumo en fresco. Dan uvas grandes, de tamaño y color uniformes. Los racimos que forman no son compactos, para favorecer su consumo. Existen uvas de mesa de tres tipos: blancas, rojas y negras. Las variedades blancas más conocidas son «Almería», «Italia», «Chasselas», etc. Algunas variedades rojas son «Cardinal», «Chasselas dorée», «Emperor Queen» y «Moscatel roja». Entre las negras están «Moscatel de Hamburgo», «Alphonse Lavallé» y «Exotic».

Uvas para pasas
Estas uvas deben tener una textura suave y ausencia de semillas, aunque existen algunas variedades con semillas. Si se destinan al consumo directo deben ser grandes, pero si se van a usar en repostería son preferibles las pequeñas. Las principales variedades destinadas a este uso son «Sultanina», «Corintia negra», «Moscatel de Alejandría» y «Dátil de Beirut».

Uvas para jugos naturales
Estas variedades deben mantener su sabor y aroma naturales después de los tratamientos a los que se someten para su conservación. En general las uvas de Vitis vinifera no cumplen estos requisitos, y las más usadas son «Concord» y «Niágara», pertenecientes a Vitis labrusca.

Uvas para enlatados
Son variedades sin semillas que se usan junto con otras frutas en cócteles y ensaladas. La variedad más apreciada es «Sultanina».

Uvas para vino
Es el principal uso al que se destina la vid, por lo que se conocen infinidad de variedades aptas para la obtención de vino. Estas uvas se pueden clasificar en tintas y blancas, según el color del vino que dan. En España, dentro de las tintas están «Bobal», «Cabernet Sauvignon», «Embolicaire», «Forcayat», «Garnacha», «Tintorera», «Merlot», «Monastrell», «Tempranillo», «Pinot Noir», etc. Entre las variedades blancas están «Airén», «Chardonay», «Macabeo», «Malvasía», «Merseguera», «Moscatel», «Planta nova» y «Riesling».

Propiedades

Las Uva contienen un 80% de agua, Fibra, tiene muchas calorías, Hidratos de Carbono (glucosa y fructosa = azúcares). Las uvas tienen un gran poder depurador de la sangre y es muy interesante hacer una cura de desintoxicación cada otoño. Consiste en comer sólo uvas durante 3 días (2 o 3 kgrs./día). Es ideal y además se pierde peso. Contienen:

– Vitaminas: C, A mucha, B6, B1, B2, E.
– Minerales: Potasio, Calcio, Magnesio, Fósforo, Hierro, Sodio.
– Otros: Acido Fólico, Antocianos, Flavonoides, Taninos (dan color y aroma al vino), Antioxidantes, Acido oxáltico.

Beneficios

1. En primer lugar la uva es un poderoso antioxidante natural, ya que contiene proantocianidinas. Además es un alcalinizante, por lo que purifica la sangre.

2. Debido a su particular composición, estas frutas poseen un efecto diurético beneficioso en caso de hiperuricemia o gota y litiasis renal (favorece la eliminación de ácido úrico y sus sales), hipertensión arterial u otras enfermedades asociadas a retención de líquidos.

3. Su consumo puede evitar el desarrollo de células cancerígenas, ya que un compuesto que se encuentra en la piel de las uvas llamado resveratrol ayuda al control de la enfermedad.

4. Las uvas contienen taninos y ácidos cafeicos, potentes bactericidas.

5. Otra de las propiedades de la uva es su poder para limpiar los intestinos y evitar el estreñimiento, por lo cual es un laxante suave natural.

6. Es una fuente de azúcares y carbohidratos útiles para todos aquellos que necesiten energía extra: estudiantes, deportistas, personas con bajos niveles de azúcar en sangre. Esta propiedad de la uva aumenta cuando la consumimos en forma de pasa.

7. Las propiedades del vino, debido a la presencia de alcohol y fenoles, ayuda a reducir el colesterol en sangre, mejorando la circulación y previniendo los problemas cardiovasculares.

8. Aplicadas tópicamente, las uvas son ideales para la belleza de la piel, ya que permiten una correcta hidratación.

9. Si utilizamos la pulpa en el rostro durante media hora elimina arrugas, marcas de expresión y la resequedad de la piel. Por su parte, el jugo puede ayudarte a tratar eczemas, picazón, granos o conjuntivitis.

10. Las uvas son buenas para la hipertensión arterial, así como para prevenir la formación de cataratas, protegiendo la visión, y ayudando a prevenir la inflamación.